Diferencias entre bestseller y longseller

El término bestseller es reconocido de inmediato como un éxito de ventas. Sin embargo, hay otro modo de conseguir ese mismo o mayor éxito sin que sea tan visible en apariencia: es lo que se denomina longseller. Las diferencias entre ambos son muchas, pero la principal y fundamental es el tiempo.



La característica esencial de los bestsellers es la consecución de un éxito de ventas a corto plazo, ganando una visibilidad y repercusión extraordinarios pero pasajeros; pasado su momento, las ventas tienden a cero. Los bestsellers suelen estar asociados a los grandes grupos editoriales, ya que son los que disponen de capacidad, infraestructura y liquidez necesarios para gestionarlos.

En cambio, los longsellers se caracterizan por ventas constantes a largo plazo, manteniéndose el interés en ellos durante un dilatado periodo de tiempo. Esta suele ser la apuesta de las pequeñas y medianas editoriales: al no poder competir en las mismas condiciones que los grandes grupos, confían en que sus obras logren sobrevivir a la avalancha de miles de novedades que se lanzan al mercado semanalmente y, de esta manera, pervivan en el tiempo.

Esto es algo muy importante que todo escritor debe saber para encarar de la mejor manera la promoción de su obra. En una editorial grande, es sensato correr. En una mediana o pequeña, lo es caminar sin fatigarse.

¿Un artículo recomendable donde se trata en mayor profundidad este tema? Consultoría editorial Mariana Eguaras.

Los mejores profesionales son excelentes personas


Sin duda, comparto plenamente las declaraciones del neurocientífico estadounidense, psicólogo y profesor de Harvard Howard Gardner: la excelencia en la profesión va ligada también a la excelencia como persona.

¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?
Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

A mí se me ocurren algunas excepciones...
Lo que hemos comprobado es que los mejores profesionales son siempre ECE: excelentes, comprometidos y éticos.

¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?
No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

Y lo comparto desde una visión meramente práctica: la mayoría de las profesiones en la actualidad no existen para satisfacer las necesidades de un solo individuo, sino a grupos más o menos amplios de personas. Y siendo así, la manera más eficaz no solo para lograr relaciones fructíferas sino también para mantenerlas en el tiempo, es que satisfagan a ambas partes en un clima de confianza. De ahí la imagen que escogí para iniciar la entrada: dos personas abrazadas en símbolo de un equilibrio en su acuerdo para que fructifique sin perder el tiempo en desconfianzas.

En fin, que hacer mal las cosas está al alcance de cualquiera; no exige esfuerzo alguno. Hacerlas bien, teniendo en cuenta todos los factores para que sea beneficioso, implica excelencia. Es por ello que, para ser un buen profesional, hay que pensar tanto en los demás como en uno mismo.

Planeta lanza un sello de autoedición

El Grupo Planeta acaba de lanzar un sello de autoedición en colaboración con la empresa Lantia Publishing: Universo de letras. De esta forma, se une a la tendencia iniciada por otro gran grupo editorial, Random House, con su sello de autoedición Me gusta escribir libros.



¿Qué lectura puede hacerse de la irrupción de estos sellos en el sector editorial? En primer lugar, que todas aquellas editoriales enfocadas a la autoedición lo tendrán difícil para subsistir. Si en la edición tradicional es la editorial la que decide qué títulos publicar y cuáles desestimar, en la autoedición sucede a la inversa: es el autor quien elige qué editorial desea que le publique. Y teniendo en cuenta que los grandes grupos son los que reciben mayor número de propuestas de edición, y que las que antes rechazaban serán reconducidas a sus sellos de autoedición... es un movimiento estratégico no solo lógico, sino también inteligente por parte de los grandes grupos para absorver y concentrar la demanda de estos servicios en ellos mismos.

En segundo lugar, es muy probable que resulte aún más difícil a escritores noveles conseguir un contrato de edición tradicional, dado que en la autoedición el riesgo de pérdidas por parte de la editorial es inexistente; es todo beneficio. En cambio, invertir en una publicación siempre entraña riesgos, tal y como indicaba en La realidad del mercado editorial. Así lo señalaba también, por ejemplo, la agente literaria Sandra Bruna en El País, en un artículo sobre la autoedición:

«Con la crisis, las editoriales se arriesgan menos con debutantes y por eso hemos decidido que de los que me lleguen, si tienen calidad suficiente, los editaremos en digital nosotros y si funcionan en la Red, los moveremos ante editores clásicos».

Y en tercero, se confirma un hecho: «Hoy hay casi más escritores que lectores», bromea Parrilla, co-fundador de la firma Lantia Publishing en el artículo del diario Expansión sobre la noticia. Pero lo cierto es que, en realidad, los datos hablan por sí mismos desde, al menos, un par de años, tal y como recoge El País: Muchos libros para pocos lectores.

Así pues, si siempre ha sido un logro que una editorial decidiera invertir y apostar en la publicación de una obra, en los tiempos que corren, lo es más aún todavía...